Esquel, domingo 17 diciembre de 2017

Esquel una ciudad que ansía recuperar la paz

Los vecinos se quejan del clima enrarecido y de la división social que hay desde la detención de Jones Huala

Esquel una ciudad que ansía recuperar la paz


No es extraño que en un aula de una escuela de Esquel convivan niños de ascendencia mapuche con hijos de gendarmes. Esta convivencia aparece en la propia génesis de esta ciudad de Chubut. Históricamente, relatan distintos vecinos, esa integración fue natural y pacífica. Pero desde que Facundo Jones Huala fue detenido, la espiral de agresión fue in crescendo y los esquelenses comenzaron a exhibir cierto hartazgo.

Nosotros no queremos saber nada con la conflictividad. Queremos vivir en paz, como antes de que todo esto pase, relata a LA NACION Walter. A diferencia de otras ciudades más movilizadas como Bariloche o El Bolsón, buena parte de los esquelenses viven el conflicto territorial mapuche con apatía. Sobre todo cuando se registran coletazos violentos.

Muchos decíamos «por favor que dejen detenido a Jones Huala en Bariloche», si no el foco de conflicto está acá, manifiesta Paula, otra vecina que vivió toda su vida en Esquel. Y agrega: Cuando hubo que plantarse por una causa, siempre fuimos pacíficos. Como cuando el 82% de la población votó por el no a la mina. Pero esto es diferente.
Las familias de efectivos de distintas fuerzas de seguridad son un componente importante de la población de Esquel.

Por el paso fronterizo con Chile de Futaleufú, en los orígenes de la localidad se estableció el Ejército Argentino, con un regimiento de caballería de exploración.

En la ciudad confluyen además otras fuerzas nacionales y policiales: la Subdelegación de la Policía Federal, el Escuadrón 36 de la Gendarmería, el Servicio Penitenciario (por la presencia de una cárcel federal), la PSA (por el aeropuerto) y la policía provincial.
sabe la tierra

La gente confía en la Gendarmería y es una fuerza integrada a la sociedad. Son los que abren el paso cuando hay nieve y están teniendo una presencia muy fuerte contra el narcotráfico, señala Gustavo en medio de los cuestionamientos que llegaron a la fuerza por la desaparición de Santiago Maldonado.

Otros vecinos, sin embargo, no descartan que haya podido existir algún exceso de uno de los efectivos. Si pasó algo fue por un gendarme aislado, que se le pasó la mano. Lo que queremos acá es que se encuentre a Santiago, reflexiona una comerciante de 25 de Mayo, la calle donde está emplazado el juzgado de Esquel que por estos días suscita una atención inusual.

En Esquel una pintada por la aparición con vida de Maldonado convive, en pocas cuadras, con otra que reza Aguante la Gendarmería. Ese clima contrasta con el de ciudades vecinas, como El Bolsón, donde el clima desde el ingreso a la localidad es de repudio a la fuerza de seguridad y al Gobierno.

Allí, la sociedad está en estado de movilización permanente por el joven tatuador, a la vez que hay un compromiso con la causa mapuche, ya sea en su cara más pacífica como en la más combativa.

Esquel es una ciudad «gorra» y conservadora. Acá estamos más involucrados, define Marcos en medio de un acto que reclamaba por la aparición del artesano en El Bolsón.

En algo coinciden ambas ciudades: no tienen claro quién conduce a los grupos más radicalizados, que en las últimas semanas mostraron manifestaciones violentas y protestas con agresiones físicas. Aseguran que no son los miembros de la comunidad mapuche que conocen desde hace muchos años.

Antes del operativo en el Pu Lof de Resistencia Cushamen se generó un clima de tensión inédito en esta zona. No sabemos quiénes organizan esto, pero no es caprichoso lo que pasa, señala Paula. Y agrega: En este contexto es difícil dilucidar qué pasó con Santiago Maldonado: todo es posible.

Fuente: La Nacion


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