Esquel, lunes 18 diciembre de 2017

La carta de Jones Huala a Agustín Santillán

El referente wichí Agustín Santillán fue liberado después de pasar 192 días tras las rejas en Las Lomitas, en Formosa, por delitos que no cometió. El lonko Facundo Jones Huala, desde la cárcel de Esquel, lo alienta para seguir luchando por su pueblo.

La carta de Jones Huala a Agustín Santillán


El referente wichí Agustín Santillán fue liberado ayer, luego de pasar 192 días tras las rejas en Las Lomitas, provincia de Formosa, injustamente detenido por delitos que no cometió. Desde la cárcel en Esquel, el lonko mapuche Facundo Jones Huala, le envió una carta que reprodujo la Revista Cítrica en la que lo alienta a seguir luchando para liberar a su pueblo de la opresión. Aquí la reproducimos:

"Hermano Agustín, aquí de mi prisión política, te mando un saludo grande. Le pido a tu espíritu que te dé la claridad y la fortaleza necesaria para levantarte y para que se levante todo tu pueblo y tu gente. No te dejes derrotar por el Estado opresor, por ningún gobierno. Dignidad ante todo, hermano. Es muy feo estar prisionero pero lo más importante es conservar la dignidad, la conciencia. Y luchar. No dejarnos avasallar por nadie. Hay que hacer los esfuerzos necesarios para que nuestra gente se organice y rompa los barrotes que nos mantienen oprimidos, para poder cambiar estos gobiernos que nos mantienen entre rejas y no quieren ningún reclamo. Para poder sacar a nuestra gente de la pobreza, la marginalidad y la opresión. Para que nos levantemos como pueblos indígenas que somos desde antes de que existan los estados opresores, incluso. Mucha fuerza, hermano.

Tu libertad nos alegra el corazón. Es una linda noticia saber que se terminó con una detención injusta. Y estoy seguro de que esta liberación es producto de las movilizaciones, del reclamo en las calles. De todo lo que está sucediendo en el país. Si bien tu caso estuvo tapado, bien debajo de la alfombra, tu liberación es la forma que encuentra el poder de descomprimir la tensión y el descontento social. Las movilizaciones quizás logren la liberación de todos los presos políticos, o de gran parte de los que hoy estamos presos.

Además de agradecer a los organismos de derechos humanos, a la gente que nos acompaña. Además de todo eso, nuestra fuerza está en nuestros hermanos, en nuestra familia, en la tierra misma. Ahí es donde reside nuestra fortaleza. Nosotros aquí le hemos perdido el miedo a la muerte, el miedo a la prisión. Nosotros no conformamos al poder político y económico, por eso nos quieren desaparecer del mapa. Pero no van a poder. Esa fortaleza te quiero transmitir, hermano.

Siempre incentivamos la lucha y el levantamiento de los pueblos originarios. Desde el Sur vamos a hacer todo lo posible para que se difunda tu caso. Si bien la lucha de ustedes es otra, en parte es la misma. Me gustaría tanto charlar con vos personalmente"

Por Facundo Jones Huala

Hermano Agustín, aquí de mi prisión política, te mando un saludo grande. Le pido a tu espíritu que te dé la claridad y la fortaleza necesaria para levantarte y para que se levante todo tu pueblo y tu gente. No te dejes derrotar por el Estado opresor, por ningún gobierno. Dignidad ante todo, hermano. Es muy feo estar prisionero pero lo más importante es conservar la dignidad, la conciencia. Y luchar. No dejarnos avasallar por nadie. Hay que hacer los esfuerzos necesarios para que nuestra gente se organice y rompa los barrotes que nos mantienen oprimidos, para poder cambiar estos gobiernos que nos mantienen entre rejas y no quieren ningún reclamo. Para poder sacar a nuestra gente de la pobreza, la marginalidad y la opresión. Para que nos levantemos como pueblos indígenas que somos desde antes de que existan los estados opresores, incluso. Mucha fuerza, hermano.

Tu libertad nos alegra el corazón. Es una linda noticia saber que se terminó con una detención injusta. Y estoy seguro de que esta liberación es producto de las movilizaciones, del reclamo en las calles. De todo lo que está sucediendo en el país. Si bien tu caso estuvo tapado, bien debajo de la alfombra, tu liberación es la forma que encuentra el poder de descomprimir la tensión y el descontento social. Las movilizaciones quizás logren la liberación de todos los presos políticos, o de gran parte de los que hoy estamos presos.

Además de agradecer a los organismos de derechos humanos, a la gente que nos acompaña. Además de todo eso, nuestra fuerza está en nuestros hermanos, en nuestra familia, en la tierra misma. Ahí es donde reside nuestra fortaleza. Nosotros aquí le hemos perdido el miedo a la muerte, el miedo a la prisión. Nosotros no conformamos al poder político y económico, por eso nos quieren desaparecer del mapa. Pero no van a poder. Esa fortaleza te quiero transmitir, hermano.

Siempre incentivamos la lucha y el levantamiento de los pueblos originarios. Desde el Sur vamos a hacer todo lo posible para que se difunda tu caso. Si bien la lucha de ustedes es otra, en parte es la misma. Me gustaría tanto charlar con vos personalmente.

Tenemos que seguir luchando por la liberación nacional mapuche, wichí y de todos los pueblos indígenas oprimidos, y de todos los oprimidos por las garras capitalistas que se quieren quedar con nuestras tierras, que destruyen todo. Y ese es el enemigo, hermano.

Tenemos que lograr que cada pueblo tenga su propio proyecto político para empoderarnos y descolonizarnos. Nosotros tenemos capacidad propia y conocimientos ancestrales. Llevamos años en estas tierras, sabemos cómo se comporta la naturaleza, sabemos cómo desarrollar sociedades que nada tienen que ver con el mundo capitalista. Hay que alentar a los wichís y a todos los pueblos. Que salgan, que se pongan al frente de sus propias luchas, sus propios caminos.

Hay que alentar a los wichís para que sigan siendo lo que son. No queremos que ellos sean como nosotros, ni nosotros como ellos. Cada uno tiene que ser según su pueblo, y desde allí contribuir a la transformación social que tanto deseamos. La sociedad también tiene que entender que no puede decirnos cómo luchar. Es bueno que se respete la identidad de cada pueblo, el desarrollo de las propias tácticas y estrategias. Y en esa diversidad y en el respeto de lo diferente iremos viendo qué se puede construir en conjunto. Venceremos, hermano Agustín.


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