Una ciudad que perdió la calma y con hoteles repletos

Funcionarios, oficiales y hasta periodistas que cubren el caso del artesano desaparecido hicieron colapsar el lugar. La ocupación hotelera está a tope. El intendente, preocupado.

Una ciudad que perdió la calma y con hoteles repletos

Maldonado » Actualidad | 7 septiembre 2017

En Esquel casi no quedan camas disponibles. La ocupación alcanza cerca del 95%, pero no porque los turistas hayan invadido la ciudad fuera de temporada. La mayoría de los hoteles se encuentran repletos con periodistas, funcionarios, fuerzas del orden venidas desde otros puntos del país y hasta curiosos que no quieren perderse la posibilidad de saber de primera mano qué ocurre con la investigación del desaparecido Santiago Maldonado.

Según testigos, la última ocasión en que se lo vio a Maldonado fue el 1 de agosto en el campo ocupado de Cushamen, a una hora de camino de aquí. El caso del joven ha modificado el ánimo a una ciudad rodeada de montañas nevadas. En Esquel se concentra buena parte del aparato judicial federal del sector cordillerano de Chubut. De manera que las decisiones y los procesos del área se concentran en esta comuna de 45 mil habitantes.

Durante el invierno y el verano el negocio turístico vive sus principales momentos. En la época de calor los amantes de la naturaleza pueden pasar jornadas enteras admirando un paisaje en el cual confluyen los valles cordilleranos y las montañas. Mientras que en la época de las bajas temperaturas queda abierta la posibilidad del centro de esquí La Hoya. Aunque septiembre es el tiempo del relax, la localidad soporta la invasión de cientos de periodistas de todo el país y funcionarios del más diverso orden involucrados de un modo y otro, en la cobertura o en la investigación del caso del tatuador.

Nos quedan, 3 habitaciones y tenemos 36, casi todas con periodistas de la capital, indica un joven desde el mesón de uno de los hoteles céntricos ubicado sobre una avenida.

En la ciudad hay alrededor de 3.500 camas disponibles. Pero cerca de la mitad están ocupados por funcionarios nacionales y provinciales, periodistas y reporteros de todo el país, entre los cuales se encuentran los principales canales de televisión, diarios y radios de Buenos Aires. En los restaurantes comienzan a acostumbrase a tener en la mesa de al lado a conocidas figuras del firmamento televisivo. Ayer, este cronista presenció como dos periodistas televisivos eran recibidos con un fuerte aplauso y gritos, por parte de un grupo de 15 mujeres en uno de los más coquetos restaurantes de Esquel. Acto seguido alguien tomó la obligatoria fotografía grupal.

¿Alguna novedad del caso?, pregunta uno de los encargados del turno mañana de un hotel a un periodista de este diario, y al punto se reúnen dos o tres personas esperando datos frescos. Con el grupo de estudiantes más los periodistas ya estamos completos, no hay más habitaciones disponibles, confirma luego.

El pasado 11 de agosto, el intendente Sergio Ongarato, dejó una reflexión acerca de lo que la atención mediática le estaba provocando a su ciudad que sorprendió a muchos. Lo que a nosotros nos preocupa de esto es que, como ciudad turística, nos pone en el tapete, no por nuestras bellezas (naturales), no por nuestro centro de esquí, sino que nos complica desde el punto de vista turístico porque aparecemos con esta mala noticia, que es conocida ya en todo el país, señaló Ongarato, de origen radical y más preocupado por la imagen de su ciudad que por la resolución del crimen.

Ustedes no son de acá, se nota de inmediato. Ahora hay mucha gente de afuera, cuenta una joven que toma una cerveza junto a un amigo en el más tradicional bar de Esquel. Todo el mundo está aquí, cierra él.

Fuente: Clarin

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