5 años a la cárcel por violencia de género
Es el caso de Oscar MIllahuala, acusado de lesiones leves agravadas por el vínculo. El juez Dal Verme tuvo en cuenta que, aun habiéndose criado en un ambiente machista, el imputado debió saber que las conductas de violencia contra la mujer no son socialmente aceptadas.
El juez de Esquel Hernán Dal Verme impuso la pena de cinco años de prisión y accesorias legales a Oscar Damián Millahuala, acusado de lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género. La sentencia hace especial consideración respecto de la pluralidad de delitos, la decisión del autor y las especiales características de la violencia de género. Todos estos elementos fueron tenidos como agravantes por el juez. “Un denominador común que emparenta los tres hechos por los que fue condenado Millahuala: la violencia de género que se manifestó, en cuanto a su tipología, como física, psicológica y económica, ella, en una modalidad de violencia doméstica. De aquí se infiere que en las conductas de Millahuala siempre existió el designio ilegítimo de someter a su ex pareja a su voluntad”, indicó Dal Verme. En la sentencia de responsabilidad, Dal Verme detalló el contexto de violencia de género en que Millahuala sumergió a la víctima. Ahora, al determinar la pena a imponer, consideró que ese contexto obró como una suerte de “preparación del terreno” para que el imputado fuera acentuando la vulnerabilidad de la víctima eliminando sus posibilidades de resistencia. “Quedó claro, con las declaraciones de las licenciadas Diez y Pasquini, el modo en que funciona el ciclo de la violencia domestica. Este se caracteriza por su incremento gradual de la violencia, en el que se intercalan períodos de disculpas y promesas de cambio que nunca llegan. La víctima queda inmersa en un círculo del que no es plenamente consciente, y que le proporciona una perspectiva distorsionada de la realidad en la que cumple un rol de víctima complaciente en el que su autoestima se va destruyendo”, señaló. Dal Verme tuvo en cuenta que, aun habiéndose criado en un ambiente machista, el imputado debió saber que las conductas de violencia contra la mujer no son socialmente aceptadas.”Por otra parte, la difusión mediática que la temática de género ha tenido en estos últimos años, abona la existencia de un conocimiento, por parte del imputado, de lo negativo de su comportamiento valorado desde un punto de vista social”. Para el juez esta sumatoria de alertas evidencian que no hubo imposibilidad del imputado para internalizar las prohibiciones legales, sino que “sencillamente no le importaron las normas”.