La esperanza de muchos pacientes se convirtió, con el tiempo, en frustración. Las familias que necesitan importar el producto denuncian las trabas del sistema.

De la alegría de la sanción de la ley hace un año y dos meses a la desilusión de caer en la cuenta de que es un texto que no se cumple, o que demanda más tiempo y sacrificio que antes para que se cumpla en forma parcial.

Así están las familias que necesitan importar aceite de cannabis para mejorar la calidad de vida de sus seres queridos.

Los familiares de quienes ya venían empleándolo antes de la ley aseguran que “no hay avances” y en el caso de los que no importan el aceite son fallos judiciales los que les permiten, por ejemplo, cultivar para proveerse. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), organismo habilitado por la ley para el cultivo, confirmó que hasta el momento no iniciaron la producción de cannabis.

La ley establece que el Estado nacional impulsará a través de los laboratorios de Producción Pública de Medicamentos la producción pública de cannabis en todas sus variedades y su eventual industrialización en cantidades suficientes para su uso exclusivamente medicinal, terapéutico y de investigación. En esa línea, autoriza al Conicet y al INTA a cultivar. Eso no sucedió y las familias empiezan a perder la esperanza.

En “Un tiempo después” conocimos la historia de Valeria y su hijo Ignacio. Ella le suministra aceite de cannabis desde hace cinco años y la mejora en su calidad de vida fue notable principalmente en el sueño y en los episodios de epilepsia que se dan con menos frecuencia.

Cada vez que Valeria inicia un nuevo trámite para importar el aceite, vuelve la angustia y la desesperación para cumplir con los tiempos porque la receta tiene validez de 30 días.

Valeria cuenta que desde la sanción de la ley se sumó más burocracia al trámite y que antes te lo autorizaban inmediatamente y ahora tardan más de un mes en hacerlo. Resulta imposible cumplir con estos pasos principalmente para las familias que viven en otras provincias que tienen que viajar varias veces al Buenos Aires cada vez que hacen un pedido y después para retirarlo.

“Estamos como antes o peor porque ahora hay una ley, pero habilitaron una sola patología para integrar el registro y la burocracia es terrible. Piden hasta el Curriculum del medico”, explica Valeria.

Todo debería ser más accesible y aliviar las tareas de estas familias. Como muestra “Un tiempo después…”, la ley se cumple parcialmente y con muchas dificultades que solo las familias con amor y constancia saben sortear. El cannabis medicinal es la fuente que necesitan para aliviar el dolor y por eso no importan los obstáculos. Las principales trabas las encuentran en el Anmat y en el Ministerio de Justicia que aún no ha reglamentado la autorización para el autocultivo.

Valeria esta cansada como tantos otros papás, pero seguirá en este camino, ya con la ley en la mano para que se cumpla como lo soñaron.

Fuente: Tn Noticias