El hermano del tatuador ahogado en el río Chubut quería discutir en la Corte la validez de la intervención judicial a su teléfono.

En fallo dividido, la sala III de la Cámara Federal de Casación Penal le denegó al hermano del tatuador Santiago Maldonado la posibilidad de discutir ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación la validez de las escuchas realizadas por vía legal a sus conversaciones telefónicas, primero declaradas nulas por el juez federal de Rawson, Gustavo Lleral, pero luego convalidadas por la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia y la propia Casación.

Con los votos favorables de los jueces Liliana Catucci y Eduardo Riggi y la disidencia del tercer miembro del tribunal, Carlos Mahiques, la sala III de Casación le rechazó de esta manera el recurso extraordinario planteado por Maldonado, con la adhesión del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), para que la Corte revisara la decisión de validar las escuchas ordenadas originalmente por el juez federal de Esquel, Guido Otranto, en plena investigación por la desaparición de su hermano tras una represión de la Gendarmería a una protesta mapuche hace un año y medio en un campo ocupado de manera ilegal en el Sur.

Catucci y Riggi sostuvieron que Maldonado y el CELS “no lograron fundar de forma adecuada sus presentaciones” para intentar llevar el caso a la Corte, y que su decisión previa de validar las escuchas como prueba no se trata de una “sentencia definitiva o equiparable a tal” por la falta de fundamentación a la hora de objetar lo decidido por la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia.

“Las impugnaciones se basan en la mera invocación de garantías constitucionales que las recurrentes consideran vulneradas, que carecen de los fundamentos pertinentes y en juicios discrepantes con el criterio adoptado por este Tribunal, sin acreditar la relación directa e inmediata entre la materia del pleito y la referida cuestión federal” que habilitaría la intervención de la Corte, completó el voto mayoritario.

En cambio, Mahiques se pronunció, sin lograr la concurrencia de otro voto entre sus pares, a favor de permitir la llegada del planteo del hermano de Maldonado al máximo tribunal del país por cuanto lo decidido de manera unánime por la Casación previamente en cuanto a la validez de la prueba objetada “debe equipararse a definitivo en la medida que produce un agravio de imposible o insuficiente reparación ulterior”.

A Maldonado y los abogados del CELS les quedará ahora una última posibilidad de interponer un recurso de queja directamente ante la propia Corte para intentar convencerla de que atienda sus argumentos y revise la decisión objetada. Las escuchas habían sido ordenadas por Otranto en el marco de las investigaciones para determinar el paradero de Santiago Maldonado.

Luego el cadáver del tatuador apareció ahogado en el río Chubut, y la Justicia determinó que estuvo allí desde una fecha coincidente a la de su desaparición, registrada al escapar de la represión de la Gendarmería al piquete que una comunidad mapuche mantenía en la ruta y del que luego se trasladaron al predio tomado de un campo privado en las cercanías de Esquel.

Otranto, luego apartado de la causa, había justificado la intervención telefónica sobre el celular del hermano de Maldonado a partir de los contactos que éste había tenido con una referente de la comunidad mapuche a la que ya se le había “pinchado” el teléfono, Claudina Pilquiman. Pero a pedido de Maldonado, las escuchas fueron anuladas como prueba por Lleral, el sucesor de Otranto en la causa. Sin embargo esa decisión fue revertida por la Cámara de Apelaciones de Comodoro Rivadavia, con el aval posterior de la Casación.