Las personas que manejaron los destinos de la provincia en los últimos 20 años la han llevado al actual estado de crisis económica y en consecuencia crisis social, situación que no tiene precedentes.

No es muy distinto a lo sucedido a nivel nacional, en donde desde la época de Menem Presidente se hicieron todos los esfuerzos para convencernos de que trabajando en un kiosco de golosinas tenemos todo el poder de ir de vacaciones al Caribe. Chistoso… como cuando se viajaba a Miami a comprar televisores e imperaba el “deme dos”.

Una historia que se repite desde los romanos, al pueblo para tenerlo tranquilo hay que darle “pan y circo” y la menor educación posible. Todo lo que la frase involucra es lo que ha sucedido en el país y también en la provincia del Chubut. Las semejanzas son tantas, a saber:  en el país murió un ex presidente y al poco tiempo aparecieron personas revoleando bolsos con millones de dólares por arriba de las paredes, en la provincia murió un ex   gobernador y también aparecieron secretarios manejando millones, plata negra por todos lados,  en ambos casos funcionarios y empresarios presos,  el destape de notorias ollas de la corrupción.

En el caso de nuestra provincia, elegimos el mismo gobernador tres veces cuando ya en el primer gobierno era  una realidad a voces que para poder trabajar en la obra pública había que pasar por un famoso estudio de abogados a dejar la coima o el retorno. Durante ese lapso, la afectación del presupuesto provincial para sueldos paso de menos del 60% en la gobernación de Lizurume a más del 96% en la última de Das Neves.

La toma de deuda  cuyos dineros nadie dice en que se utilizan y después desaparecen, son una constante. Una realidad aplastante donde los participantes reconocen que la provincia está quebrada pero piden más y más cada vez que se reúnen a negociar. En este marco, nada más acertado que el concepto deslizado por el Intendente de Comodoro Rivadavia en una entrevista radial:  “… muchachos, debemos sentarnos en una mesa a convenir como salimos de esto, sabiendo que todos vamos a perder algo.

Si no aceptamos esa realidad, no hay manera…”. La mesa está y espera, pero aún nadie se sienta.