La provincia se desafía a producir los vinos más australes del mundo y ya tuvo sus primeras vendimias con un éxito que superó las expectativas.

Las características agronómicas para la producción de vid chubutense varían según la región, que va desde la costa este, incluye la zona central de la provincia y llega hasta los valles cordilleranos. En esa transecta vitivinícola amplia, las condiciones de producción varían significativamente según el clima, el suelo y la altura sobre el nivel del mar.

Impulsados por los estudios de factibilidad, y con el apoyo técnico de los integrantes del INTA Chubut, varios emprendedores desarrollaron vides de diversas cepas en esas regiones: Pinot Noir, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Gewurztraminer, y Riesling, entre otras. La superficie total implantada en la provincia, por ahora, alcanza las 100 hectáreas, aproximadamente, pero promete crecer en los próximos años, ya que la calidad de los vinos obtenidos resulta alentadora.

“El desafío más importante para los productores en estas zonas es lograr vinos con una identidad que los haga únicos, y tiene sus fundamentos concretos en el clima frío, veranos cortos, una gran amplitud térmica que llega hasta los 24 grados de diferencia, muchas horas de luz y cepas que maduran con una acidez equilibrada y justa”, subraya Enrique Figueroa, del Ministerio de la Producción provincial.

Producir en esta región no es fácil. Se requiere de inversiones y atención permanente, ya que hay que controlar heladas en todo momento y proteger a las plantas de las liebres y de los pájaros. La producción vinícola se realiza en parcelas de chacras de productores, y por lo tanto, se trabaja a pequeña escala.

“El balance de los primeros vinos blancos obtenidos, como el Sauvignon Blanc y el Chardonnay, es que tienen una acidez y aroma que los destaca. Por su parte, entre los de uva tinta, los Pinot Noir están a la altura de los que se obtienen en el Alto Valle de Río Negro, que ya compiten de igual a igual con los mejores de California, en Estados Unidos”, afirma Figueroa.

Enoturismo

Las principales bodegas se reunieron y crearon la “Ruta del Vino de Chubut” como una alternativa económica para potenciar la producción vitivinícola, ya que el paisaje que rodea a las bodegas merece un recorrido turístico.

Son más de 700 kilómetros que se dividen en tres tramos: desde Trevelin hacia la estepa, luego hasta la Comarca del Paralelo 42, llamada “Andina”, y finalmente un tramo de 310 kilómetros en donde se visitan bodegas y pueblos como El Bolsón, El Maitén, Lago Puelo, Epuyén y Cholila.

Las Bodegas que participan de la Ruta son: Familia De Bernardi, Viñedos Familia Adamow, Viñedos Patagonia River Guides, Viñas Nant y Fall, Viñedo Chacra Baruk y Viñedo Chacra La Primavera, dedicados a la producción de los varietales Pinot Noir, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Gewurztraminer, Merlot, Riesling y Pinot Gris. Este desarrollo cuenta con el apoyo del gobierno provincial, ya que se considera que es una excelente oportunidad para la integración regional.

En primera persona

Sergio Rodríguez es propietario de Viñas del Nant y Fall. “En el 2010 decidimos la compra de la chacra. Dos años después comenzamos con la plantación que fue escalonada hasta el 2016, llegamos a un total de 8.000 vides en la actualidad. En cuanto a la bodega, la montamos y terminamos para la vendimia 2017. Este año fue la tercera y la segunda oportunidad que se elaboró el vino en la chacra. Tenemos plantados Pinot Noir, Riesling y Gewürztraminer y estamos en plena tarea de plantación de Sauvignon Blanc”, dice Rodríguez.

En 2013, esta bodega se integró con otras con el objetivo de acceder a un asesoramiento técnico idóneo, ya que tenía una gran deficiencia en ese sentido. Lo hizo a través del INTA y de un programa llamado Cambio Rural.

“Creo que las expectativas que tenemos a mediano y largo plazo, son bastantes similares entre todos los productores: tomar conciencia de nuestra identidad vitivínicola”.

Vinos dinámicos

Leonardo y Juan Giacomino están a cargo de la Bodega Rincón de Los Leones. Ambos señalaron: “Estamos ubicados en Paso del Sapo, en la meseta central chubutense, con un clima predominante de alta exposición solar (300 días de sol) y con régimen pluvial promedio de 160 milímetros anuales. Más allá de no contar con una certificación orgánica, nuestros vinos son elaborados con concepto y manejo orgánico biodinámico”, dicen estos viñateros.

Ellos comenzaron con la siembra de Chardonnay y siguieron con Merlot, Pinot Noir, Pinot Gris y Cabernet Franc. “Estar en la meseta central chubutense nos brinda un rol estratégico a la hora de potenciar el crecimiento regional con un producto de alto valor agregado”, concluyen.

Apostar al futuro

Marcelo Yagüe es el director de Bodega Casa Yagüe. “Nuestros viñedos fueron plantados en 2014 en el Valle de Trevelin, región cordillerana de la provincia del Chubut, a 12 kilómetros de la frontera con Chile. Se llevó a cabo la primera cosecha en abril de 2017, pero fue recién para nuestra segunda vendimia a fines de abril de 2018 que nos convertimos oficialmente en Bodega”, cuenta sobre su historia productiva.

La viña tiene 2 hectáreas, divididas entre Chardonnay, Sauvignon Blanc, Cabernet Franc (plantado en 2017), Semillón (plantado en 2017) y próximos a plantar 1 hectárea de Pinot Noir.

“Nuestras expectativas son tener una mayor escala de producción y colocar el producto a precios que permitan una rentabilidad que haga sustentable la actividad. Con el paso de los años los viñedos darán más y mejor calidad de uvas, lo que permitirá producir vinos de alta gama, en varietales 100 %, con y sin barrica, y blends con carácter propio de este ‘terroir'”, comentó Yagüe.