Cómo es el memorando firmado con Rusia por el uranio
La visita del presidente Mauricio Macri a Rusia dejó varias novedades en el rubro energético, entre ellas, la firma de un memorando de entendimiento para la exploración y explotación de uranio en nuestro país, que reportaría una inversión inicial de u$s 250 millones y la generación de unos 500 puestos de trabajo.

El titular de UrAmerica SA, Omar Adra, quien firmó el convenio junto al canciller Jorge Faurie (en representación del ministerio de Ciencia), y el presidente de la empresa rusa Uranium One Group, sostuvo que Argentina “puede tener una Vaca Muerta en uranio”.
“Eso es lo que dicen los expertos mundiales”, explicó Adra en diálogo con ámbito.com: “Creemos tener una cuenca similar a la Kazajstán, por lo que podríamos autoabastecer, a costos bajos y mayor seguridad, las plantas nucleares en funcionamiento y las próximas por construir” (al mismo tiempo, la agencia estatal nuclear rusa Rosatom propuso la construcción de una central de energía nuclear en Argentina). “Podemos llegar a ser un proveedor de uranio mundial, pero especialmente para la región. Nuestro socio ya provee a Brasil, por lo que hacerlo desde nuestro país sería ideal”, agregó.
De acuerdo a un informe especial elaborado por la Dirección de Economía Minera a fines de 2016, pese a que Argentina “integra el reducido número de diez países que dominan el ciclo de combustible” del uranio, no se lleva a cabo la cadena completa de actividades de explotación y concentración “debido a conflictos socio-políticos, legales y medioambientales”.
Así, actualmente se importan en su totalidad las 250 toneladas anuales que consumen los tres reactores nucleares (Atucha I, Atucha II y CN Embalse) a plena potencia. En 2015, el monto de importación de uranio alcanzó los u$s 61.862.878.
UrAmerica lleva a cabo su proyecto en la meseta central de Chubut, dentro de la cuenca de San Jorge, al que intentará dotar del método de extracción “recuperación in situ”, desarrollado por la rusa Uranium One, considerado el más eficiente en función de sus bajos costos y su mínimo impacto ambiental.
“No se utilizan ácidos, gracias a que el terreno alcalino permite licuarlo. En términos básicos: es como una esponja que se solidificó con jabón y quedó dura; al inyectarle agua hace espuma, esa espuma se retira y una vez que se precipita, se convierte en jabón, que vendría a ser el uranio”, relata.
Aunque para un neófito el proceso puede remitir al tan cuestionado “fracking”, Adra aclara que “no tiene nada que ver, porque el fracking necesita un nivel de presión de agua distinto. Además este procedimiento utiliza el agua del mismo yacimiento, que quedó impregnada en los fragmentos, y que luego se recicla y se vuelve a usar. El suelo no se toca en la superficie y con el tiempo el área desértica pasa a ser fértil y puede emplearse para producciones agrícolas”.
Según el documento de Minería, la relevancia del uranio reside en ser el punto de partida del ciclo del combustible nuclear y, en consecuencia, de la generación nucleoeléctrica. “Su valor estratégico es de suma relevancia más allá de su costo en el mercado internacional”, debido a su aporte a la “seguridad energética”, asegura, además de ser “un tipo de energía libre de emisiones de dióxido de carbono”.
Finalmente, detalla que la baja en los precios en los últimos años generó una caída en los emprendimientos de extracción, pero anticipa un incremento de los precios en la próxima década, que llevaría a la vez a un repunte de la actividad exploratoria de la mano de un alza en la demanda. China introdujo 20 nuevos reactores entre 2002 y 2014 y está construyendo otros 30. India tiene 6 en construcción y otros 22 en carpeta. Rusia posee 9 en proceso y planea 22 más. Corea del Sur tiene 12 nuevos reactores planificados y/o próximos a construir, mientras que varios países europeos extenderán la vida de sus centrales actuales. Por su parte, EEUU sumó 19 nuevos reactores y añadirá otros 5.
“Es una gran oportunidad. Es la primera vez que se aplicará este proceso en Latinoamérica, y esto recién empieza, porque seguiremos explorando. El socio es de una magnitud importante y tiene un interés claro en nuestro país. Somos una compañía argentina manejada por argentinos y con un equipo técnico argentino. Debemos ser líderes en la región en materia nuclear. Por eso, la inversión en principio es de u$s 250 millones, pero a futuro no tiene límites”, concluye Adra.
En la actualidad Australia, seguida por Kazajstán, Rusia y Canadá, encabezan el ránking de reservas mundiales conocidas y económicamente explotables a nivel mundial, según datos de la World Nuclear Association. En ese punto, varias provincias argentinas siguieron el anuncio con interés. De acuerdo a las estadísticas oficiales, existen unas 30 mil toneladas de reservas comprobadas de uranio distribuidas en yacimientos ubicados en Mendoza, Salta, Chubut, La Rioja, San Luis y Córdoba.