Con actividades al aire libre se conmemoró en Esquel el Día de los Derechos Humanos
Bajo la organización de la flamante junta promotora de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Esquel el sábado por la tarde en el centro de la ciudad se desarrollaron numerosas actividades culturales y de reflexión para conmemorar el Día Internacional de los Derechos Humanos.
Artistas venidos de la comarca andina estuvieron a cargo del pintado de un mural alusivo en 9 de Julio entre Roca y 25 de Mayo. Allí se improvisó un escenario por donde numerosos vecinos comprometidos pronunciaron algunas palabras en torno a las diferentes problemáticas de la zona, la conflictividad con los pueblos originarios, el acceso a la tierra, o la contaminación y el extractivismo. Cada 10 de diciembre se conmemora el día en que, en 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En 1950, la Asamblea adoptó la resolución 423 (V), invitando a todo los Estados y organizaciones interesadas a que observen el 10 de diciembre de cada año como Día de los Derechos Humanos. Miguel Trafipan, Eduardo Puyelli y Andrés Massip pusieron ritmo al medio día del sábado, mientras los niños dibujaban con tizas en la calle. Muchos fueron los vecinos que pasaron por ese sector de la ciudad y a través de los folletos que se repartían o con el diálogo con los integrantes de las agrupaciones involucradas tomaron conocimiento de la importancia de la fecha, y de la creación de la junta promotora de la APDH Esquel. “Pareciera que fuéramos tres gatos locos pero somos muchos”, dijo el limnólogo Lino Pizzolón, uno de los oradores. “Varios declaramos, desde ayer, desde hoy, que el 2017 va a ser el año del agua por lo menos en Chubut. Y costó mucho esfuerzo llegar a que las Naciones Unidas incluyeran entre los derechos humanos el agua. Costó la guerra del agua en Cochabamba, y después en el Alto. Hubo luchas en Uruguay y en los países centrales. Es un derecho humano, un derecho no solo de los hombres y las mujeres sino también de todos los seres vivos”. Pizzolón hizo hincapié en que “los derechos no se piden, se exigen, y tenemos que generar una cultura del agua. Se piensa que con soluciones tecnocráticas vamos a solucionar los males que se nos vienen encima. El gran veneno que tenemos y mamamos desde que nacemos es la mercantilización. Hemos dejado de tener al mundo como algo sagrado. Cuando para una comunidad toda la tierra es sagrada, todo el espacio es sagrado, y cuando perdemos eso, la tierra, perdemos los medicamentos, la salud, hasta el ADN, las semillas y las funciones de los ecosistemas”. RECURSOS COMERCIALES “Hemos transformado en una mercadería a la naturaleza completa, inclusive el tiempo se ha transformado en una mercadería: estamos en el tiempo de la máquina, en el tiempo de la enajenación…Tenemos que salir de este mundo de mercantilización, que implica privatización, acumulación, donde un montón de gente queda excluida. La vaca sagrada de nuestra sociedad es la propiedad privada, pero ¿cuál es el límite? Agua y territorio van de la mano, y está habiendo un asalto de todas las cabeceras”. Por último, el limnólogo consideró que “es un error nuestro la ausencia de gente formada para manejar los distintos aspectos del agua, aspectos de justicia hídrica; no hay gente capacitada que pueda manejar el tema de cuencas, que pueda trabajar con las comunidades”.