Cristóbal López dejó otro negocio: cerró un frigorífico en Chubut
El Establecimiento Santa Elena, financiado en parte con los créditos del Bicentenario, duró apenas dos años. Más de 100 operarios quedaron en la calle. El grupo Indalo ya había cerrado el año pasado la fábrica de dulce leche y quesos La Salamandra.
En febrero de 2013 la Presidenta, por videoconferencia, inauguró el Establecimiento Santa Elena que revolucionó al pueblo Gobernador Costa, en la provincia de Chubut. Se anunció una inversión de $120 millones y el empleo directo de 120 operarios y otros tantos indirectos. El movimiento de dinero del frigorífico iba a superar la coparticipación del pueblo. El favoritismo por el Grupo Indalo también se tradujo en que viajó al acto el por entonces secretario de Agricultura, Noberto Yahuar.  Fue un emprendimiento desde cero a todo lujo: 11.000 metros cuadrados e instalaciones de última generación. Según lo informado oficialmente por el ministerio de Agricultura en su momento, el emprendimiento permitiría “la exportación directa de carne patagónica a Medio Oriente, Brasil y Europa, lo que significa un salto cualitativo y cuantitativo para el sector y la economía provincial”. Se trataba de un centro de procesamiento con capacidad anual para 90.000 cabezas ovinas y 20.000 bovinas faenados; 328 toneladas de cortes ovinos de alta calidad envasados al vacío; y 1.100 toneladas de cortes de carne bovina para la Patagonia. Sin embargo, la crisis de los frigoríficos se cargó otra víctima. Desde hace un mes Establecimiento Santa Elena no trabaja y hoy formalmente cerró sus puertas. Todos los empleados terminaron en la calle transcurridos apenas dos años de su pomposa inauguración.  “No hay stock ganadero por culpa de la sequía. Para nosotros el cierre del frigorífico fue un golpe porque somos un pueblo chico, de 3.000 habitantes”, Miguel Angel Gómez, secretario de Gobierno del municipio de Gobernador Costa donde se levantaba el establecimiento. Consultado el Grupo Indalo, no respondió a los llamados de este medio.  La crisis de los frigoríficos arrastra varios años. Los límites a las exportaciones, los precios controlados, la sequía, la sojización del campo, la baja del consumo de carne y la pérdida del poder adquisitivo del salario perjudicaron a un sector que era una de las bases de la economía argentina. El retiro de empresas brasileñas del negocio, el cierre de frigoríficos históricos como Estancias del Sur, se sumaron a las 120 plantas que cerraron sus puertas entre 2006 y 2014, con 12 millones de cabezas menos que en 2008.  Y para el grupo Indalo, el cierre de Establecimiento Santa Elena, no es el primer traspié empresarial de Cristóbal López, el zar del juego del país, con intereses también en medios de comunicación, petróleo y la construcción y muy cercano al gobierno.  En noviembre del año pasado cerró la fábrica de quesos y dulce de leche de La Salamandra, en la localidad de Luján. La baja del consumo y el control de precios del gobierno le impidió sacar ganancias del negocio. En su momento, la firma habló de un cierre transitorio que sigue hasta hoy.