Dramático relato de la mujer atacada en el Percy
Aún no hay detenidos por el violento hecho. La joven brindó detalles precisos. “Una persona mayor fue quien me atacó, acompañada de un chico que estimo no tiene más de 16 o 17 años”. Contó cuando apareció un auto en la ruta y cómo el hombre la obligó a esconderse junto al adolescente.
En su edición de ayer este diario dio cuenta de un hecho de abuso del que fue víctima una mujer de Esquel. En una nota con Jornada, la afectada contó que le gusta pescar, y aspira a obtener el permiso de guía, y el lunes es lo que estaba practicando. “Lo que me ocurrió fue el lunes alrededor de las 20 porque es el momento que tuve libre para hacer las prácticas, y llegué al río a esa hora”, relató. El lugar de referencia es río Percy, a la altura del puente de hierro tomando la Ruta 71 desde Trevelin hacia el Parque Nacional Los Alerces. Aunque aclaró que en realidad algunos kilómetros antes de ese punto hizo las prácticas de pesca, y las completó en uno de los pozones cerca del puente. “No pensé que a esa hora sería tan oscuro, bajé al río, pero decidí volverme porque no se veía ni para poner las moscas, y mientras subía por un zanjón por el que lo hacen todos para dirigirme a mi auto, me encontré con dos personas, una de ellas mayor que fue quien me atacó, acompañada de un chico que estimo no tiene más de 16 o 17 años”, siguió contando la mujer a Jornada. Golpes Lo primero que le pidió el hombre, de unos 50 años de edad, sin mediar muchas palabras, fue que se quitara la ropa y le cerró el paso. “Intenté defenderme y él empezó a pegarme (quedan señales en su rostro), y del susto tiré los equipos (de pesca), mientras me intimidaba, aunque sin mostrarme un arma”, expresó y agregó que insistió con que se sacara la ropa, lo que hizo, quitándose una remera, una pañoleta y un abrigo, quedando en corpiño. Luego el individuo la empujó y la obligó a subir casi hasta donde comienza el asfalto, donde “me sacó una zapatilla y me exigía que me quitara la otra, las medias y el pantalón, y fue en ese momento que se veía una luz y el joven le advirtió al mayor que se aproximaba un automóvil. Pero el chico no reaccionaba”. Como se acercaba el vehículo, el atacante la empujó hacia debajo de su auto, donde permanecieron los tres hasta que se alejara, y después siguió “ordenándome que me sacara el pantalón, empezó un tironeo, hasta que el chico que lo acompañaba le dijo que basta. El hombre reaccionó, me pidió las llaves del auto y me hizo correr en dirección al lago Futalaufquen, lo que hice hasta llegar a una casa, previo paso de dos vehículos a los que pedí ayuda pero no pararon, tal vez por temor”, relató al confirmar lo difundido en la edición anterior por este diario. Una gran ayuda Ya en la vivienda a la que acudió –siguió en su relato-, dos jóvenes se acercaron, tocaron bocina para que saliera la gente, y la ayudaron a cruzar la calle. “En la casa se comportaron muy bien, llamaron a la policía y me acompañaron hasta que llegaron los efectivos (de la Comisaría de Trevelin)”, afirmó y aseguró que no tuvo en cuenta fijarse si las dos personas protagonistas del hecho andaban en auto. Contó la mujer que el caso está en investigación, para tratar de dar con el sujeto que intentó abusarla, y ella fue asistida esa misma noche en el hospital y luego asentó la denuncia en la Comisaría de la Mujer en Esquel. “La policía realmente hizo todo como corresponde”, remarcó. Primera vez Es la primera vez que le sucede una situación como la narrada, y puntualizó que va a muchos lados a hacer prácticas de pesca, sola o acompañada de otras personas. “Tal vez hubiera ido más temprano al río Percy, pero se hizo de noche. No obstante no es motivo para que me agredan, y seguiré practicando, porque quiero rendir para obtener mi carnet oficial de guía de pesca. Reconozco que fue un momento feo, tiste y traumático, pero seguiré con mi actividad”, aseguró. En la charla con este diario, dejó bien aclarado que “fue un intento de abuso, y lo recalcó por la gente que me quiere y se preocupó. Hablar de una violación pesaría más, pero gracias a Dios no sucedió así”.