El Poder Judicial y la Policía siguen en deuda con toda la sociedad chubutense
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Las profundas crisis de credibilidad, eficiencia y organización que desde hace un largo tiempo tienen el Poder Judicial y la Policía del Chubut, quedaron mucho más que evidentes esta semana. Las explosivas –cuando no- declaraciones a Jornada de Alejandro Javier Panizzi, el nuevo presidente del Superior Tribunal de Justicia, resonaron como un estampido por los pasillos de todo el Poder Judicial: “Dentro del mundo judicial todos sabemos cómo van a ser las sentencias de determinados jueces”, disparó el siempre pirotécnico Panizzi, que volvió a cargar duro contra su enemigo predilecto, su antecesor, José Luis Pasutti. “Los fallos de la Sala Civil se publicaban un mes antes en el horóscopo del diario”. Panizzi advirtió que en Chubut hay jueces de “poco coraje y al servicio de la política”, algo que buena parte de la sociedad presiente. Pero dicho por el presidente del máximo órgano judicial de la provincia suena más fuerte. Casi que aturde. Politizados La politización del Poder Judicial –y no al revés, como se suele decir-, es un fenómeno nocivo, como dice el propio Panizzi. El “pacto” con sectores políticos para destituirlo, según cree el propio Panizzi, es de una gravedad inusitada. Tras las fuertes declaraciones de Panizzi publicadas por Jornada el lunes pasado –vaya paradoja, una situación similar fue la génesis del pedido de juicio político en 2013-, el “silenzio stampa” dominó la escena en el resto de los integrantes del Superior. Aunque varios de los ministros masticaron bronca por los pasillos y le adjudicaron a Panizzi una relación más que estrecha con el dasnevismo, ninguno se animó a decirlo en público, como correspondería. Igual, las palabras del presidente del Superior Tribunal dejaron por sentado que en la Justicia de Chubut, cada dos pasos hacia adelante le siguen cinco para atrás. De mal en peor. Policías en el lodo Pero si el circo judicial no era suficiente, también la Policía quedó esta semana envuelta otra vez en un perverso juego de acusaciones cruzadas en el que el barro termina por manchar a todos. El desplazamiento del subcomisario Juan José Ale como jefe del GEOP, el cuerpo especial de operaciones de la Policía, desnudó una virulenta interna entre jefes policiales que incluyó algún que otro exabrupto del titular de la fuerza, el comisario Rubén Cifuentes -“Es resorte de la jefatura de Policía trasladarlos cuando se nos cantan las pelotas”, le dijo a un medio de Comodoro Rivadavia para explicar la salida de Ale. La respuesta de Ale –hijo del ex jefe de Policía y actual diputado provincial Juan Luis Ale (FpV)- fue aún más explosiva: acusó a Cifuentes de haber impedido la detención del activista mapuche Francisco Facundo Jones Huala, buscado en Chile y sospechoso de haber participado en hechos de violencia en la cordillera chubutense. Y vinculó a varios jefes policiales, sin pelos en la lengua, con la delincuencia. Si lo de la Justicia da un poco de vergüenza, lo de la Policía, de ser cierto, da un poco de temor. Un poco de cordura En medio de tantos desatinos, la reunión por la creciente inseguridad en Trelew que mantuvieron el secretario de Seguridad y Justicia, Oscar Martínez Conti, y el intendente Máximo Pérez Catán, terminó aportando una cuota de cordura y entendimiento que no solucionan los problemas de seguridad que tiene la ciudad, ni mucho menos, pero muestran a los responsables de velar por ella del mismo lado. Un día antes, Martínez Conti se había reunido con los comerciantes trelewenses, algunos de ellos afectados por la ola de robos y asaltos, quienes le pidieron al exmilitar que se bajen los decibeles y que el tema de la inseguridad no sea arrollado por los intereses políticos que se potencian en años electorales. Durante las tres horas de reunión, Pérez Catán hizo críticas y reclamos, pero se mostró dispuesto a pararse del mismo lado de la vereda con el Gobierno provincial para encontrar la puerta que lleve a un principio de solución. Tu cara me suena El aspecto castrense de Martínez Conti y algunas ausencias de la provincia que suele tener, predisponen mal a mucha gente, pero todos –oficialistas y opositores- le reconocen al general (R) un temple y una tolerancia infinita para enfrentar, sobre todo, las críticas. El duro enfrentamiento entre el jefe de Policía y el ex del GEOP, y hasta la detención de un joven policía que fue encontrado con drogas y un arma ilegal en un control de Gendarmería en Trelew, le hicieron recordar al responsable de Seguridad en Chubut que la inseguridad no es el único problema que deberá enfrentar todas las mañanas hasta que deje de ser funcionario. El efecto Karina La semana política de Chubut quedará cruzada por la llegada de un personaje relevante en términos de influencia pero por ahora poco conocido en la provincia: la “primera dama” bonaerense Karina Rabolini. La actual presidenta de la Fundación Banco Provincia llegará a hacer campaña por su marido y se mostrará junto al gobernador Martín Buzzi en varios actos junto a organizaciones sociales y vecinos. La cada vez más importante presencia de Rabolini en la campaña de Scioli por llegar a la Presidencia hace de la visita mucho más que un acto protocolar de “color”. Nadie cree que la bella esposa del gobernador de Buenos Aires vaya a convertirse en “la nueva Evita”, pero ella combate los prejuicios animándose a marcar la cancha. Esta semana, por ejemplo, se animó a elogiar a Cristina Fernández de Kirchner en una entrevista en TN –nada más y nada menos- y criticó a Mauricio Macri y Sergio Massa: dijo que ninguno de los dos adversarios de su marido son peronistas porque “cada uno tiene su partido”. “Daniel me tiene que aguantar y, aunque no quiera, yo opino”, dijo la mujer más fuerte del entorno del candidato presidencial que todos aseguran tiene más chances de sentarse en el sillón de Rivadavia a partir del 10 de diciembre.