El Valle Inferior del río Chubut
Una oportunidad para conocer una rica fauna marina y el origen y evolución de la vida
El recorrido por esta zona comienza en Rawson, donde es posible disfrutar de la extensa Playa Unión, avistar toninas overas y pingüinos y practicar deportes náuticos.
Playa Unión, a 6 kilómetros de Rawson, ofrece olas espectaculares, sitios ideales para la pesca deportiva, una costa extensa con lugares de entretenimiento y un importante circuito gastronómico donde se destacan los platos preparados con mariscos y pescados. El espectáculo turístico saliente es el avistaje de ka tonina overa, también llamada delfín de Commerson, que exhibe su simpatía a pocos metros de la playa y que “baila” en torno a las embarcaciones. La altura de las olas y las características físicas y climatológicas convierten a este lugar en el ideal para practicar surf y el windsurf, mientras que la extensión de sus playas permite realizar deportes como fútbol, voley, paleta y tejo, entre otros. El paseo sigue en la Reserva Natural de Punta Tombo, la pingüinera más importante de América y que alberga a más de 500 mil ejemplares mientras anidan, se aparean y tienen sus crías, tras lo cual emigran hacia el noroeste de Sudamérica. Punta Tombo es una franja rocosa de 3,5 kilómetros por 600 metros de ancho que se extiende hacia el mar, con playas que presentan un suave declive que los pingüinos aprovechan para rehacer y crear sus nidos. El recorrido por sus senderos permite observar, de acuerdo a la época, a algunos pingüinos excavando sus cuevas, peleando por el territorio, desplazándose en busca de sus nidos, apareándose o alimentando a sus pichones. Los pingüinos conviven con otras aves marinas que anidan en el lugar, como las gaviotas cocineras grises o australes, las skúas o salteadores, ell cormorán real y de cuello negro o roquero, el pato vapor, las palomas antárticas y varias especies de gaviotines y petreles gigantes. La extensión del área también permite avistar guanacos, piches, maras, choiques, zorros, cuis y martinetas. La visita al Valle Inferior del río Chubut sigue en las estancias de esa zona de la estepa patagónica, que antiguamente eran centros de esquila de ovejas y hoy se convirtieron en restaurantes, donde se puede disfrutar comidas típicas como el cordero patagónico asado. La última etapa del periplo es Trelew, donde se desarrolla una rica actividad cultural que se manifiesta en eventos como el Eisteddfod, el encuentro anual de origen celta que se realiza únicamente en Gales y en Chubut, el Certamen Internacional de Coros y el Té de Gwyl Glaniand, que celebra el desembarco de los galeses en las costas patagónicas. El Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF), que expone esqueletos de dinosaurios de distintas especies hallados en la región, pinturas rupestres, murales que ambientan las piezas en su época y muestras fósiles de distintas eras, permite tener testimonios de la evolución de la vida en laTierra y constituye otro de los atractivos de Trelew. El MEF es un centro de actividades científicas que posee reputación internacional, por lo que en el camino hacia la salida, grandes ventanas permiten observar el trabajo de los científicos cuando limpian, restauran y clasifican las piezas fósiles. El centro Aquavida, que exhibe una rica variedad de mamíferos y aves tales como la tonina overa, el delfín oscuro y el austral, la ballena franca austral, el lobo marino de un pelo, el elefante marino del sur, las gaviotas, los petreles gigantes y negros y el pato vapor volador, completa el paseo científico. El centro permite observar otras aves migratorias como los chorlos de doble collar, el cisne de cuello negro, el flamenco austral y la garza blanca y también importantes poblaciones de peces, crustáceos, moluscos y microorganismos que enriquecen la vida acuática. El final del recorrido es en Gaiman, la primera colonia galesa en Argentina que se distingue por sus antiguas capillas, su arquitectura colonial del Siglo XIX, donde sobresale el uso del ladrillo cocido, y sus numerosas casas de té. El pueblo está rodeado de verde y coloridos jardines de flores, posee calles con acequias y árboles que rara vez se aprecian en la Patagonia. El paisaje se complementa con la tradicional ceremonia del té galés, que ofrece infusiones, tortas negras, de nuez y de chocolate con crema, tartas de manzana y de diversas frutas finas, manteca regional y dulces caseros para untar en scones y panes caseros y la tradicional torta negra con pasas, toda una delicia.