Energìas Renovables en Aldea Escolar
El Gobierno de Chubut, el INTA y la Universidad San Juan Bosco capacitarán a los alumnos de un paraje rural en el diseño y uso de tecnologías para generación de energía, con el objetivo de impulsar la actividad agrícola interrumpida tras un temporal.
Piedra Parada es un pequeño paraje rural situado a casi 100 kilómetros de Esquel, en la provincia de Chubut. Se trata de una aldea escolar que se sostiene en torno a dos actividades productivas: el turismo y la agricultura. Por un lado, la imponente formación rocosa de 285 metros de alto por 100 de ancho que hace honor a su nombre suele ser visitada por intrépidos escaladores. Por el otro, docentes y alumnos de la Escuela Rural N.° 86, la única del lugar, se encargan de tareas agrícolas y de la cría de pollos. Sin embargo, hace poco, un temporal arrasó con la zona productiva y destruyó cultivos, frutales y parte de la infraestructura local. Por eso, desde la escuela solicitaron apoyo al Gobierno provincial para recuperar lo perdido. A partir de esta demanda y a través de la articulación entre la Dirección General de Energía Renovable (DGER) del Gobierno provincial, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), entre otros organismos, elaboraron un proyecto piloto de uso integral de energías renovables para impulsar la producción hortícola y avícola de la aldea. Recientemente, la iniciativa obtuvo un subsidio del programa Agrovalor II, del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, lo que les permitirá comenzar con el proyecto y continuarlo durante, al menos, un año y medio. La propuesta gira sobre la capacitación de 50 alumnos de la escuela en la construcción, instalación, operación y mantenimiento de sistemas de energías renovables sencillos, para que la institución pueda autoabastecerse. Esto es fundamental para avanzar en la producción agrícola, ya que allí no hay acceso a las redes de energía eléctrica y de gas natural, y solo cuentan con un grupo electrógeno. Además, se prevé la construcción de un criadero de pollos y de un invernadero, además de la refacción de otro. “El objetivo es romper con la idea de que hay que buscar un modelo de afuera como el ideal a alcanzar. Esto es algo que pasa en distintos ámbitos y, en lo que respecta a la tecnología, se ve cotidianamente en que, cuando se compra algo importado, después no hay repuestos para repararlo. Por eso, la iniciativa apunta a trabajar con sistemas sencillos y a saber cómo funcionan para no depender de cuestiones externas”, indica a TSS Daniela Franco, directora general de Energía Renovable del Gobierno de la Provincia de Chubut. A diferencia de los establecimientos de las aldeas vecinas, a la escuela de Piedra Parada solo asisten varones. Esto tiene que ver con una cuestión de infraestructura y con el método de educación por alternancia que utilizan allí. Se trata de un régimen por el cual los alumnos se dividen en dos grupos y se turnan para asistir a la escuela. De este modo, los jóvenes se quedan 15 días en la institución y 15 en sus casas, lo que implica que, para que también pudieran asistir mujeres, debía construirse un nuevo pabellón. “Este método posibilita que los alumnos puedan integrar la escuela y las tareas de producción agrícola que realizan en sus casas”, explica Franco. En lo que respecta al uso de energías renovables, se van a introducir algunos sistemas de energía solar fotovoltaica, térmica y de uso eficiente de leña. La energía obtenida se utilizará para iluminación, calefacción y bombeo de agua para riego. La capacitación en el uso, construcción y mantenimiento de los sistemas estará a cargo de técnicos y especialistas de las instituciones participantes, como el INTA y la UNPSJB. La producción agrícola se enfocará, principalmente, en la producción de frutales, que es lo que se venía trabajando antes del temporal. También se buscará cultivar cebollas, papas, zanahorias y otras hortalizas que se destinarán a abastecer al comedor escolar. “Según cómo ande la producción, se puede pensar en la comercialización de los cultivos. En Gualjaina, la localidad más cercana a la aldea, hay una feria, que sería el primer canal para empezar a comercializar lo que nose utilice en el lugar”, señala la experta. Finalmente, Franco comenta que otro proyecto que están gestando, junto con especialistas del Programa Pro Huerta del INTA, es la simplificación de secaderos solares a escala familiar, de modo que cualquier productor pueda construir uno. “Actualmente, hay muchas familias interesadas en aprender la técnica para poder conservar los remanentes de sus producciones. Entonces,sería bueno acercarles un sistema que puedan construir ellos y que les permita secar lo que cosechan de manera más saludable”, sostiene.