Homicidio de Diego Huenchuman
Este martes se conocieron los alegatos del juicio por el homicidio de Diego Huenchumán ocurrido en Gualjaina el 6 de septiembre de 2014.
La Fiscalía sostuvo su acusación señalando al imputado como autor material del crimen y sin descartar la participación de otra persona en el hecho, hipótesis que aun se investiga. Supletoriamente, para el caso en que el Tribunal no diera por probada la autoría, Rivarola propuso que se condene a “Marola” Correa como partícipe en base a la misma prueba y a la misma descripción de los hechos. El planteo fue acompañado por la querella. La defensa particular del imputado basó su alegato en la falta de prueba directa.
Huenchumán no estaba solo esa noche. Estaba en una casa junto a un grupo de amigos. Recibió varios mensajes de texto desde el celular del imputado incitándolo a salir y salió solo. Minutos después ingresó otra vez a la vivienda, herido de dos puñaladas. El fragmento de tiempo en que salió y volvió a ingresar solo fue visto por el propio Huenchumán y por la persona o personas que lo atacaron. Nadie aportó su testimonio sobre esa fracción de tiempo trascendental. El fiscal Fernando Rivarola inició su alegato refiriéndose a los hechos que no fueron controvertidos: el hecho y la forma de la muerte, lo que a su criterio dice mucho de la autoría.
Al exponer la cadena de indicios, el acusador se refirió a algunos episodios ocurridos días previos al crimen, que darían cuenta del móvil. Probablemente celos ante la sospecha del imputado de que Huenchumán tendría interés en su novia. Un episodio en que se tomaron ambos a golpes de puño y otro posterior, exactamente una semana antes del crimen, en que discutieron y pelearon. Ese mismo día habrían tenido un nuevo enfrentamiento. Ninguna de estas situaciones fue denunciada, tampoco hubo ninguna atención médica a raíz de ellas. Solo se tomó conocimiento de su existencia por el relato de los testigos durante el debate.
Varios testigos dieron cuenta de manifestaciones de Correa indicando que mataría a Huenchumán. El propio Diego, en la última conversación que mantuvo  con su madre dijo que lo andaban buscando. La madrugada del hecho
El sábado 6 se dio una sucesión de mensajes de texto entre el celular de Marola Correa y el de Huenchumán, con llamativa coincidencia horaria respecto de los últimos movimientos de la víctima. Marola lo agredía, hasta terminar instándolo a salir. Huenchumán decía que tenían que hablar y aclarar todo. Diego salió, envió un último mensaje y no hubo más intercambio.
No hubo respuesta en su celular. Luego ingresaría otra vez a la casa de la que había salido, con dos heridas penetrantes, ambas con entidad para provocarle la muerte, lo que ocurrió poco después. Ya de día se realizaron allanamientos. En la casa del imputado se buscaba ropa, cuchillos y también el celular. Correa dijo que lo había perdido la noche anterior.
El celular se mantuvo apagado, hasta un tiempo después en que volvió a ponerse en funcionamiento con otro chip. Se pudo constatar que lo usaba el propio Correa. El haber mentido y ocultado el celular, fue tomado por la Fiscalía como un indicio en su contra, además del contenido de los mensajes. Indicio de participación
Rivarola se refirió a un indicio de participación en el hecho que no fue negado por la defensa a cargo de Graciela Conesa. Marola Correa tenía dos hematomas en la cabeza. El médico que lo revisó pasadas las 19 hs. del día del hecho, dijo que tenían una data de 48 hs. con margen de error de 24 hs.
Consultados por la Fiscalía los testigos que lo vieron la noche previa, dijeron que no lo vieron lastimado. La explicación propuesta por el fiscal es que se trata de golpes de defensa propinados por Huenchumán, los que se corresponderían con las heridas de defensa que presentaba en cuerpo de la víctima en sus brazos. Ninguna otra explicación a esas lesiones se conoció en la audiencia. Nada dijo la defensa y menos aun el imputado que optó por no declarar.
La querella
El representante de la querella fue Daniel Sandoval. El letrado adhirió al alegato de la Fiscalía, acompañando en todo la acusación. Su alegato, en representación del sentir de la familia, formuló varios interrogantes que a su criterio solo se responden con la declaración de autoría en cabeza del imputado.
“¿Qué versión diversa va a tener de un hecho que desconoce?”
Graciela Conesa respondió a los planteos de la querella y luego se refirió uno por uno a los indicios considerados en la acusación. La letrada se basó en la falta de prueba directa que incrimine a Correa. Respecto de los mensajes de texto de la noche del hecho, Conesa puntualizó los primeros que respondió Huenchumán: “eh vos no sos Marola, quién sos”. La letrada sostiene que si Huenchumán tenía agendado el teléfono de Correa y siendo ellos parientes, no podía desconocerlo o dudar de que fuera él quién lo estaba contactando. Si dudó es porque no era esa la forma en que solía hacerlo Marola. Conesa indicó que el pedido de “justicia” realizado por la familia de Diego, es en reclamo de que se sepa quién fue el autor, no que se encarcele a cualquiera.
En su análisis uno a uno de los indicios, descartó que esté probado el móvil de celos al que hizo referencia la Fiscalía y refirió que sí se probó una agresión de Huenchumán hacia Correa. También se mostró descreída de la posibilidad de que Huenchumán se sintiera amedrentado frente a Correa, por la diferencia física entre ambos. La defensora volvió a insistir en que los mensajes salidos del celular del imputado no son prueba de que él lo mató y que no puede dar otra versión de los hechos porque se trata de hechos en  los que no participó y que desconoce.
No habrá veredicto sino sentencia
El Tribunal presidido por José Colabelli e integrado por Anabel Rodríguez y Ricardo Rolón decidió que no adelantará veredicto sino que dará a conocer la sentencia de responsabilidad el jueves 31 de marzo. Manifestación
Al momento en que iniciaba su alegato la defensa, llegó al frente de los Tribunales la marcha de familiares que reclaman justicia por otros hechos similares. Fundamentalmente por reciente crimen de Simón Sandoval. Los manifestantes se expresaron pacíficamente con un alta voz dando a conocer al público el dolor por el que pasan las familias, el clamor de justicia y la necesidad de tener una respuesta contundente por parte del Estado.
En la sala de audiencias del segundo piso, había otra familia marcada por el mismo dolor. Las sillas estaban ocupadas por parientes y amigos de Diego Huenchumán que seguían en silencio y atentamente las conclusiones de las partes en la etapa final del juicio. Era el momento en que empezaba a exponer su alegato la Dra. Graciela Conesa, con dificultad para concentrarse en su respuesta a la acusación por el sonido que ingresaba. La letrada le planteó al presidente del Tribunal que se intente arbitrar los medios para que se den las condiciones de silencio necesarias para continuar el debate. Colabelli le pidió al encargado de la seguridad que le pida a los manifestantes que no generen ruido porque de se estaba impidiendo la realización de una audiencia oral y pública.
Luego de algunos minutos la audiencia se retomó, siguió alegando la defensa, en un ambiente de clamor de justicia que llegaba con intensidad desde la calle. La marcha culminó y las alegaciones continuaron hasta cerca de las 13:30 hs.