Insólito maltrato a un administrador del Jornada
Por parte de auxiliares y policías en audiencia que debió ser pública
La audiencia debió ser pública, y por ende este diario asistió a la cobertura del evento. Hubo demasiadas restricciones, porque desde el inicio, personal policial y asistentes de la sala que colaborarían con el juez José Colabelli, transmitieron de manera terminante que no se podría pasar, y menos tomar imágenes o fotos. Después, se cambió el mensaje y argumentaron ante la prensa que se podría pasar pero sobre sus pasos volvieron para expresar que era en vano esperar porque no sería posible entrar a la sala. El equipo periodístico de Jornada se retiró, al igual que el canal de televisión local. Pero luego, una llamada del área de Prensa de Fiscalía, explicó que a excepción de la toma de fotografías, se podía entrar a la sala a escuchar. Entonces, el administrador de este diario fue nuevamente a Tribunales, donde una mujer policía le abrió la puerta y le dijo que podía ingresar. El juez Colabelli al identificarlo, interrumpió la diligencia que cumplía por unos segundos, para plantear la restricción de sacar fotos. El administrador le respondió que no portaba máquina fotográfica y se sentó a escuchar. Ocurrió que en la mano tenía su grabador de trabajo, y al observarlo, una de las secretarias y un policía le pidieron –de forma temeraria- que se retire de la sala, sin mayores argumentos. Incluso, el efectivo se dirigió no en buenos modales, a tal punto que nuestro cronista debió pedirle que se calme. Increpación y amenaza A los pocos minutos surgió un cuarto intermedio, y la misma persona colaboradora del juez interrogó al administrador de este diario, preguntándole qué estuvo grabando, con la respuesta de que el tener el grabador en la mano no significa que tomó audio. Lo increpó señalándole que está prohibido pasar audios, y caso contrario tendría problemas el medio, esto por orden del juez Colabelli. El administrador estaba afuera de la sala, en el hall público, donde se encontraban varios policías que controlaban a los detenidos que salieron de la sala a la espera de la reanudación de la audiencia. Minutos después, la misma secretaria y alguien más advirtieron que enviarían un parte de prensa a los medios con las medidas de restricción dispuestas. Momentos después, directamente le pidieron que se retire del lugar para no crear conflicto. Se acercó el mismo policía de mirada amenazante, y otros efectivos para pedir que se fuera a la planta baja. El administrador les transmitió que se retiraba por respeto, pero que lo hacía muy molesto por su actitud. Al cierre de esta edición, llevaron a la Agencia Esquel de Jornada un comunicado como al resto de los medios, informando que por disposición del juez Penal José Oscar Colabelli, “se ha resuelto la prohibición absoluta de difusión de audio, videos e imágenes relacionados con los imputados y la presente, a los fines de cautelar la realización de medidas probatorias, que hubieran sido captadas por dichos medios periodísticos, bajo apercibimiento de ley en caso de incumplimiento de dicha prohibición”. El juez debería saber que el Código de Procedimiento de la Provincia estipula el libre acceso y difusión plena de las audiencias en edificios tribunalicios, a no ser que haya menores involucrados. Demás está decir que no debería tampoco amparar con el maltrato a los trabajadores de prensa. Menos con el uso de la Policía. Las audiencias son públicas, es un derecho de la sociedad en general.