Involucran a policía en caso de violencia de género y hurto
El episodio se produjo el 24 de febrero en inmediaciones al Frigorífico Esquel. La exesposa de un sargento denunció que la atacó y le robó un celular. Y que otros dos efectivos llegaron al lugar y en vez de ayudarla, colaboraron para que el agresor escapara.
La Fiscalía de Esquel lleva adelante el legajo fiscal N° 35.240/16, por el cual se investiga un caso de “violencia de género y hurto agravado”. Por el hecho se encuentra involucrado un hombre que pertenece a la Policía del Chubut, le confirmaron a Jornada. De acuerdo a la información a la que este diario accedió, el evento se produjo el miércoles 24 de febrero de este año, entre las 16 y las 17, en inmediaciones del Frigorífico Esquel sobre la Ruta Nacional 259, que comunica a Esquel con Trevelin. Todo ocurrió en circunstancias que el sargento Darío Leandro Salaverría, quien es de Esquel pero actualmente presta servicios en la Comisaría de Km 8 de Comodoro Rivadavia, previo a presuntamente ejercer violencia le sustrajo un celular Samsung S4 a su expareja, Cristina Colihueque (28), de la que está separado hace dos años. El encuentro de ambos se habría dado porque debían concurrir a una reunión al jardín que concurre uno de los tres hijos que tienen, y luego él la invitó a trasladarse a la zona de la ruta para hablar. Pero terminó en un acto de violencia por parte del hombre, denunció la mujer en la Fiscalía. El episodio no llegó a mayores por la providencial aparición de dos amigos de la víctima, que circunstancialmente transitaban por la Ruta 259. Al ser socorrida, Cristina Colihueque corrió hasta el playón de la distribuidora Diarco, frente al barrio Villa Ayelén, donde solicitó a una clienta de ese comercio un teléfono con el cual llamó al 101, mientras Salaverría se habría retirado corriendo del lugar con el celular que le había sustraído. El auxilio para el policía Al llegar la Policía, según estaría asentado en el expediente de la causa en Fiscalía, una comisión integrada por otros dos policías de apellidos Urdiles y Vera -éste último de mayor grado-, en lugar de proceder en defensa de la mujer, hicieron caso omiso a su reclamo y funcionaron como taxi del sargento Salaverría, ya que lo trasladaron hasta la zona urbana de Esquel. Es más: la víctima relató que Vera la tomó de los brazos y le dejó marcadas sus manos. Como antecedente se puede contar que Salaverría y Colihueque tuvieron una relación y luego de siete años de convivencia se produjo la separación, según denunció la mujer por “violencia de género” ejercida por el policía. De esa relación nacieron tres hijos, hoy menores, que se encuentran al cuidado de la madre. Intervención Durante la convivencia debió intervenir el Juzgado de Familia por violencia familiar, y desde la separación fueron varios los expedientes que tramitaron en sede judicial por presunta violencia de género ejercida por el citado Salaverría. Pero sólo se dictaron prohibiciones de acercamiento. La Unidad Regional Esquel de la Policía Provincial tuvo conocimiento de las denuncias que se le realizaron al efectivo de la fuerza, constaría en la causa.Pero nunca habría intervenido, a pesar de que la Comisaría de la Mujer remitió copia de las actuaciones para la iniciación del sumario administrativo. El cajoneo Lo más novedoso, manifestó el padre de la víctima, el abogado Juan Colihueque, es que el área de Asuntos Internos creada recientemente “no ha encontrado nada de esas actuaciones, o sea alguien las `cajoneó´ o las hizo desaparecer”. Consideró que esta pasividad por parte de la superioridad policial “incrementa la posibilidad de que el policía continúe su escalada de agresividad, porque la única obsesión es la víctima, temiéndose hasta por la vida de la misma, ya que el policía tiene a su cargo un arma que el propio Estado le ha confiado, en defensa de los intereses de los ciudadanos y que precisamente puede ser utilizada en contra de la víctima, que también es ciudadana y merece ser protegida por el Estado.” “Se espera que tanto la Jefatura de Policía, el ministro de Gobierno, Rafael Williams, o el propio gobernador Mario Das Neves tomen cartas en el asunto y actúen en consecuencia, a no ser que las autoridades avalen estas conductas por parte de un policía”, agregó el progenitor de Cristina Colihueque. La rareza también que señalaron familiares de la víctima, es que el celular que Salaverría le habría sustraído a su expareja fue devuelto al día siguiente del hecho, dejándolo en una emisora radial de la ciudad.