La Cámara de Apelaciones falló a favor de Alejandro Lavados
El profesor de Educación Física, Alejandro Lavados, obtuvo el visto bueno de la Cámara de Apelaciones de Esquel (integrada por los jueces Claudio Petris, Günther Flass y Jorge Früchtenicht) quienes declararon inconstitucional y discriminatorio el límite de 40 años de edad que establece el Estatuto Docente del Ministerio de Educación para poder ingresar a las escuelas provinciales.
La Cámara admitió el amparo tramitado por Lavados, a quien, por tener más de la edad indicada, le impedían inscribirse en los listados de cargos, interinatos y suplencias.
Lavados cursó el Profesorado de Educación Física en el Instituto Superior Docente Nº 809 de Esquel y se recibió en 2011; pero cuando intentó abrir su Legajo en la Junta de Clasificación Docente del Ministerio para cubrir suplencias en escuelas, se encontró con un impedimento por superar la edad tope habilitada para ese registro.
La edad
“La edad límite es 40 años y me pasé porque tengo 54, pero no se tuvo en cuenta mi aptitud física y los treinta años de aportes hechos a la Provincia, por pertenecer al Ministerio de Salud”, explicó el profesor. “No lo tomé mal en principio porque tengo trabajo y me puse en el lugar de quienes no tienen una ocupación”.
Citó Lavado el caso de una mujer que se encontró con el mismo problema cuando se recibió de maestra de Nivel Inicial, con el agravante que no dispone de un empleo y “fue discriminada”. Se dedicó a insistir con notas al Ministerio. “Me pareció una falta de respeto porque pasaba el tiempo y no había una respuesta”.
Ante la negativa se asesoró con los abogados Luis Codesal y Adolfo Alarcón, quienes tramitaron un recurso de amparo, y al cabo de un año hubo un fallo favorable declarando inconstitucional la norma que impide el ejercicio del Profesorado a mayores de 40 años, como también se propende a la modificación del Estatuto Docente, lo que sería posible si aparecen más situaciones similares.
Lavados remarcó que “la ley de Educación de Chubut es antigua y va en contra de la Constitución, porque me ceden el derecho a estudiar, y luego me quitan el derecho a trabajar”. Está satisfecho porque su meta era recibirse para aplicar los conocimientos en Salud, lo que logró ya que en ese Ministerio le reconocieron el título de profesor con cambio de categoría incluida, para desempeñarse en un grupo interdisciplinario de médicos generalistas del área externa del hospital zonal de Esquel, nutricionistas y él, abocados a trabajar con pacientes que padecen patologías no transmisibles, como diabetes, cardiovascular, exceso de peso, colesterol alto, y otras, para incentivarlos en la actividad física.
Si bien ejerce la profesión, Lavados advirtió que el amparo apunta a que no les suceda lo mismo a otras personas que se reciban y deban privarse de trabajar por exceso de edad. Ahora, la maestra del Nivel Inicial en la misma situación espera el fallo del amparo tramitado, con la expectativa que también sea favorable.
Para el profesor, “lo que hizo Educación fue por un capricho”. Había apelado al Instituto Nacional contra la Discriminación, que se reunió con el ministro Rubén Zárate, aunque se trata de un organismo consultivo, no de resolución.
Los camaristas explicaron que el de Lavados se trató de un caso discriminatorio, pero que el fallo fue sólo para él, aunque sienta jurisprudencia.