Santiago Maldonado desapareció el 1 de agosto de 2017 mientras la Gendarmería desarrollaba un operativo en el Pu Lof de Resistencia en Cushamen, en las cercanías de la localidad chubutense de Esquel. Su cuerpo recién apareció, en el río que atraviesa ese predio ocupado por la comunidad mapuche, el 17 de octubre. Antes y después de su hallazgo, corrieron versiones cruzadas, se lanzaron operaciones de prensa y de inteligencia y se registraron intentos de manipulación política y mediática.

En ese contexto, la familia Maldonado reafirma su distancia de cualquier militancia política -aunque de uno y otro lado quieran vincularla al kirchnerismo-, plantea que lo mismo reclamaría si otro fuera el gobierno, denuncia ilegalidades en la pesquisa -como las escuchas que ordenó el primer juez de la causa, Guido Otranto, y declaró nulas el segundo, Gustavo Lleral-, ve más preguntas que certezas en la autopsia, espera una señal de la Corte Suprema o marca su distancia con respecto a los dos testimonios de Lucas Pilquiman, más conocido como el testigo “E”. Es decir, el mapuche que dijo a dos abogados que a Maldonado “lo subieron a una Unimog”, pero declaró bajo juramento ante la Justicia que Santiago desistió de cruzar el río y que lo vio por última vez “agachado, escondido entre los sauces”.

Fuente: La Nacion