La Máquina, mano a mano
Lucas Matthysse habló con Tiempo Deportivo y contó más detalles de la pelea con Provodnikov. Se mostró feliz por la distinción que le brindará hoy el Grupo Jornada en los Reconocimientos y adelantó cuáles serán sus próximos pasos.
Nuestro campeón Lucas Matthysse está de regreso en la Argentina tras la gloriosa victoria frente al ruso Ruslan Provodnikov, y en uno de sus primeros contactos con la prensa dialogó en exclusivo con Tiempo Deportivo (91.5 FM Tiempo y Canal 3). El boxeador trelewense contó cómo fue recibido por su familia y amigos, además de los fanáticos que cada vez son más siguiendo sus proezas sobre los cuadriláteros. También analizó la pelea con Provodnikov, contó sus ansias de enfrentar al ganador del combate entre Mayweather y Pacquiao, y sostuvo que sueña con pelear en el Luna Park para todos los argentinos. “Mi familia me recibió con mucho cariño, hace rato que no estaba con ellos”, contó Lucas, y agregó: “Mi mamá me hizo un buen asadito. Comí rico con mi familia, con mi mamá, mi señora, mi hija, mi sobrina, mi suegra, y una familia unida. Fue algo lindo, íntimo, y comimos un buen asado”. Su victoria sobre Provodnikov fue tal vez la más importante de las doce peleas que tuvo en Estados Unidos, y así se defendió Matthysse: “Fue una de las más importantes porque fue un rival muy duro, un rival de nombre, de primera línea. En los papeles estábamos ahí, 50-50. Un rival muy bueno. Fue una pelea dura pero habíamos entrenado bien, tuvimos una gran preparación e hicimos un buen planteo de la pelea. Estoy muy contento del triunfo que tuve porque le gané a un rival muy bueno de la categoría”. Matthysse contó cómo fue el desgaste de los primeros rounds, donde prácticamente le desfiguró el rostro a Provodnikov: “Tuve un poco de desgaste, pero llegué bien a todos los rounds. Me cansé, como que me rompí la mano, me dolía un poco. Creo que hasta el séptimo round lo pasé por encima, y después le pegué, él me habrá agarrado durante tres minutos o durante veinte segundos me ha conectado algunos golpes, pero no pasó de eso, siempre boxeé, con el jab, con la izquierda. Me gustó porque hace rato que no boxeaba así”. No obstante, Lucas afirma que peleó tranquilo. “No lo sufrí en ningún momento, ni cuando me sintió, en el round once donde sí sentí la mano. Igual terminé pegando con la izquierda, moviéndome. No encarando pero boxeando. Me sentí tranquilo”. El ruso no caía. La dureza del ruso sorprendió a Lucas. “Hasta el séptimo le pegué un montón. En el ocho salió como nuevo, como si fuera el primero, y digo ‘mierda, ahora a este con qué lo paro’ –contó entre risas–. Pero seguí moviendo la izquierda, moviéndome en el ring. Como sabía que yo no lo iba a noquear, empecé a tocar mucho con la izquierda”. Matthysse dice que sintió el cariño del público estadounidense. “El estadio estaba lleno. Días antes se habían agotado las entradas. Muchos mexicanos que me fueron a hacer el aguante, muchos argentinos igual. El estadio estaba lleno total y todos gritando mi nombre fue algo muy bueno”. Y entre los espectadores se encontraba su sobrino Ezequiel. “Ezequiel fue a verme, llegó el día del pesaje. Vivió conmigo una pelea grande, el movimiento que hay detrás, todo lo que significa que por ahí en la Argentina no lo viven así. Para él fue un sueño igual, él me lo dijo, estaba muy contento. Me acompañó en el camarín, siempre con nosotros, vino a saludarme De la Hoya después y él quedó sorprendido. Subió al ring conmigo con la bandera. Se fue muy contento con lo vivido”. Según Lucas, su sobrino Ezequiel ocupará su lugar en el futuro: “Lo va a ocupar, yo ya le dije. Él es tremendo boxeador, tiene dieciséis años pero tiene todas las condiciones para llegar a donde llegué yo y más arriba. A mí me encanta el boxeo que tiene”. La experiencia El campeón comentó que las derrotas del pasado cambiaron su forma de pelear. “Las derrotas fueron experiencias que me ayudaron. Yo entraba tranquilo y perdía. Ahora salgo con otra mentalidad. Ya tengo 32 años, hace un montón que hago esto, ya me acostumbré. Las derrotas me hicieron muy bien y hoy lo estoy disfrutando. Sobre la posibilidad de pelear algún día en el Luna Park, sostuvo: “Sí, eso sería buenísimo. Pelear acá en Argentina que hace mucho no peleo, y si es el Luna Park mejor, porque hay mucha gente que le gustaría”. La pelea con Provodnikov marcó 10.5 de rating en la TV Pública. “Juntos con el ‘Chino’, con ‘Maravilla’, con Narváez, llevamos el boxeo argentino allá arriba, y ahora me toca a mí que estoy defendiendo los colores de Argentina. Estoy muy orgulloso de estar ahí. Sé que en la semana la pelea fue muy importante acá, que mucha gente estuvo prendida y desde el sábado haciendo la previa, juntándose. Todo eso es muy bueno para mí”. Un reconocimiento Hoy se realizará la ceremonia de reconocimiento a los deportistas destacados del año 2014 por parte de Grupo Jornada, y Lucas tendrá su premio. “Mi mamá me avisó de que me iban a entregar un premio. Muy contento por el reconocimiento de Jornada que siempre está muy pendiente de mí. Seguramente va a ir alguno de mi familia a recibir esa distinción y será guardada con mucho cariño”. Alguna vez Lucas sentenció que él no pelea por dinero, sino por la gloria, la gloria de llegar a ser un campeón mundial. La corona del más grande está a la vuelta de la esquina para Matthysse, y él, con toda su humildad, se frota las manos sin olvidar sus orígenes, las Mil Viviendas, el lugar de su infancia donde todos lo vieron crecer. “Eso es lo que quiero, ser el campeón mundial y tener una gran pelea. Estoy muy contento por toda la gente, sé que allá en Trelew el sábado estuvieron muy atentos, gente que nunca vio boxeo, chicos y grandes, el cariño en las redes sociales, en Junín también, y cuando llegué al país me recibieron como un grande, me pegaron carteles en la puerta. Vi el mural que me pintaron en Las Mil, cuando vuelvo siempre veo lo que hicieron en mi barrio y me llena de orgullo”.