Las cenizas volcánicas no son tóxicas, pero deben protegerse las vías respiratorias
Surgió del análisis realizado en las cenizas volcánicas que llegaron a la región cordillerana; por este motivo no se afectó la captación de agua potable; podrían generarse problemas en el sistema eléctrico
El análisis realizado en las cenizas volcánicas que llegaron a la región cordillerana determinó que el material “no es tóxico” por lo que no afecta la captación de agua potable pero su condición de partículas finas provoca que se deba reforzar la protección de las vías respiratorias.
El informe fue realizado por profesionales del Centro Atómico Bariloche y la empresa estatal rionegrina Invap, aunque el detalle del estudio no fue difundido por el Comité de Emergencia de Bariloche que solicitó el muestreo con las primeras cenizas volcánicas caídas durante la madrugada del jueves.
La intendenta María Eugenia Martini fue la encargada de informar en la última presentación a la prensa un resultado que trajo alivio a la población. Sin embargo se advirtió que la ceniza podría generar inconvenientes en el sistema eléctrico, algo que hasta el momento no ha sucedido y no se han producido cortes de luz.
El agua provista en Bariloche fue sometida a testeos constantes que no arrojaron niveles por fuera de lo normal, por lo que se garantizó la potabilidad del suministro.
El Comité de Emergencia prevé que la ceniza en suspensión continúe en la región en las próximas horas e incluso días por los efectos de la rotación del viento y tampoco se descarta una eventual tercera explosión del volcán Calbuco, según determinaron las autoridades chilenas.
La presencia de cenizas canceló las actividades de las oficinas públicas y suspensión de clases en Bariloche, Villa la Angostura y San Martín de los Andes, algo que luego se extendió a otras ciudades a medida que avanzaba la pluma.
Las cenizas que la madrugada del jueves se expandieron principalmente por Bariloche, Villa la Angostura y San Martín de los Andes, que por la ausencia de viento padecieron toda la jornada un material en suspensión que redujo al máximo la visibilidad.
Después del mediodía la pluma de ceniza se expandió hacia Neuquén y el Alto Valle de Río Negro y más tarde llegó a la costa atlántica rionegrina pero en menor intensidad. En Bariloche comenzó a vislumbrarse un desplazamiento de la ceniza y un eventual despeje del cielo pero los vientos variables no permitían la estabilidad de esas condiciones.
La volatilidad de las cenizas provocó severos trastornos en las rutas por lo que cerca de las 19 se decidió cortar a todo tipo de tránsito la ruta 237 que une Bariloche con Neuquén y en Piedra del Águila, una localidad neuquina a 200 kilómetros de esta ciudad
La volatilidad de las cenizas provocó severos trastornos en las rutas por lo que cerca de las 19 se decidió cortar a todo tipo de tránsito la ruta 237 que une Bariloche con Neuquén y en Piedra del Águila, una localidad neuquina a 200 kilómetros de esta ciudad, quedaron varados 8 camiones de combustible, vehículos de carga de otros productos y colectivos de larga distancia cuyos pasajeros fueron alojados en un albergue municipal.
El principal problema era la visibilidad reducida al máximo donde no se podía ver ni siquiera las banquinas.
A Bariloche llegó por la tarde la ministra de Seguridad de la Nación, María Cecilia Rodríguez, quien garantizó que los vehículos que trasladan elementos e insumos para la emergencia serían habilitados a pasar aún en rutas cortadas y con el acompañamiento de Gendarmería como guía.
Para llegar a esta ciudad por tierra se encuentra habilitada la ruta nacional 23 que proviene de Viedma y que tiene la mitad del trayecto de ripio. Además la ruta 40 Sur con precaución porque la ceniza también se estaba dispersando haca El Bolsón.
El aeropuerto alternativo es el de Esquel, ante el cierre de las aeroestaciones de Bariloche, Chapelco y Neuquén. Sin embargo las aerolíneas no derivaron sus vuelos a esa ciudad, ubicada a 280 kilómetros de esta ciudad, que solo mantiene su limitada oferta aérea.