Quejas por mala atención en el Hospital Zonal
Vecinos se quejan por la atención recibida en el Hospital Zonal de Esquel (HZE). “Se está jugando con la salud de la gente”, advierten molestos y lamentan que el destrato al paciente es moneda corriente.
Sebastián Machado y Patricia Díaz Croce se acercaron ayer hasta la Redacción de Diario El Oeste para hacer público un reclamo común. Relataron las penurias que sufrieron en el nosocomio de nuestra localidad
Machado contó que el lunes pasado sacó turno para la endocrinóloga, no sin antes padecer la interminable cola. La doctora llegó tarde, empezó a llamar gente y luego de dos horas se retiró sin atenderme. Cuando le pedí la explicación correspondiente sólo me dijo que no figuraba en la planilla, manifestó.
Señaló que de inmediato se dirigió hacia el sector de Estadísticas. “No había nadie. Después de un rato apareció alguien, le comento mi situación y me dice que debía hablar con un encargado. La única respuesta fue que es un problema con el sistema y que ha pasado en otras oportunidades”, acotó.
Ya con una gran molestia “exigí que me den un turno para el martes siguiente, pero ahora corro el riesgo de que a la doctora se le ocurra no atender ese día”, agregó en esta entrevista concedida a Diario El Oeste.
Machado confió que no es su primera experiencia mala en el HZE. Recordó, en esa línea, que hace un tiempo llevó a su pequeña hija al Servicio de Guardia pero “por un accidente que hubo no la atendieron”.
Se está jugando con la salud de la gente, bramó, apuntando no sólo contra las falencias en términos de organización del sistema sanitario público sino que también hacia la calidad de atención de algunos profesionales. Asimismo, reconoció que hay muchos médicos comprometidos verdaderamente con su trabajo y la comunidad.
Otro caso
En tanto, Patricia Díaz Croce narró la odisea que atravesó su hija, embarazada, para hacerse una ecografía. “Ella tenía que realizarse un estudio programado para el 22 de mayo último. Ese día llegamos a las 8 de la mañana y luego de dos horas de espera no había llegado el especialista. Pasadas las 10 aparece y comienza a llamar a todos menos a mi hija”, señaló.
“El responsable del ecógrafo nos explica que el nombre de mi hija no figuraba en la planilla. Voy a mesa de entrada y me aconsejan que hable con la directora (Dolores Morán), quien gentilmente hace las gestiones para que el estudio se haga finalmente”, añadió.
“Esto no termina ahí. El martes pasado mi hija tuvo una descompensación, se desmayó, y en ambulancia la trasladaron hasta el hospital. Pedí a la doctora que le hagan estudios del corazón porque tenía taquicardia pero con desinterés me dijo que no era necesario. Después terminé optando por llevar a mi hija a un centro de salud privado”, completó.