Recomiendan no pavimentar todo el camino a La Hoya
La preocupación se basa en las consecuencias que pudiere acarrear al ecosistema utilizar grandes cantidades de sal como anticongelante.
En el actual camino no pavimentado se arroja sal para garantizar la circulación vehicular hacia el Centro de Actividades de Montaña La Hoya, en menor cantidad a la que requiere un camino asfaltado, pero a pesar de eso ya se han observado árboles secos, debido a que sus raíces absorbieron agua salobre.
El estudio se desprende de un trabajo elaborado por el Laboratorio de Ecología Acuática dependiente de la Facultad de Ciencias Naturales de la Sede Esquel de la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco.
Este miércoles por la tarde en el salón de conferencias de la Coop 16, el Limnólogo Dr. Lino Pizzolón expuso ante la concurrencia el estudio realizado con su equipo técnico y en una entrevista exclusiva de Radio 3 AM 780 manifestó que el mismo es un apartado de “un trabajo bastante mas grande que se hizo en convenio con la Coop 16 relacionado con el control de la calidad de agua en la cuenca del Río Percy, desde La Hoya hasta Trevelin”.
El especialista en aguas señaló que comparado con lo que ocurre en otros lugares del mundo, específicamente en el hemisferio norte “donde se usan cantidades de sal mucho mas grandes y por períodos mas largos, acá el problema no es alarmante, pero hay que tener en cuenta porque la sal tiene una serie de efectos negativos”. Respecto a esos efectos Pizzolón señaló que la sal produce “movilizacion de metales pesados, altera la permeabilidad del suelo, muerte de la vegetación que en algunos casos pudimos obervar.
Sin ánimos de generar preocupación, Pizzolón aclaró que “no es un tema masivo, por lo tanto no es para generar una alarma, pero sí para tener en cuenta que no se amplíe el uso de sal en los caminos de acceso y que en todo caso, como corolario de esto, lo que se ha visto en los lugares que se asfaltan es que se requieren cantidades mayores de sal para asegurar que los vehículos no patinen y que en Europa, en los lugares de alta montaña, los asfaltos se han llegado a levantar por esta razón”.
ESTE SERÍA EL MAL MENOR
Por otra parte el dr. Pizzolón graficó lo que podría ocurrir incluso en etapa de obras con movimientos de suelo en alta montaña y la directa afectación que tendría a las nacientes del Arroyo Esquel, que nutre de agua para el consumo a toda la ciudad cordillerana “Lo de la sal sería el mal menor, porque el tremendo daño que podría ocurrir: es la movilización de sedimentos que van a parar a la parte mas baja, donde está el arroyo y esa es una zona muy escarpada donde es inevitable producir cantidades enormes de sedimentos que van a parar directamente al arroyo con el trabajo de las máquinas, o durante las lluvias grandes y el deshielo”.
Además señaló que una alternativa, aunque no una solución a este inconveniente sería producir taludes que por lo general quedan inestables con defensas de altísimo costo que acarrearían inconvenientes extras a los descriptos.
En 2014 se inauguró el último tramo pavimentado de unos cinco kilómetros de extensión que acortó en mucho el tiempo de ascenso a la montaña a un promedio de veinte minutos, con la salvedad que se hizo en un sector llano que no afecta cursos de agua. Por el momento no se han hecho anuncios de darle continuidad al proyecto hasta la base misma del cerro, pero de todos modos Lino Pizzolón hará entrega de una carpeta con las observaciones científicas de su estudio, tanto a las autoridades del CAM La Hoya, como a la Administración de Vialidad Provincial