René Favaloro fue un médico argentino que obtuvo reconocimiento profesional a nivel nacional e internacional, y cuyos primeros pasos en la profesión los dio en la provincia de La Pampa.

Favaloro llegó a Jacinto Arauz en mayo de 1950 y durante su estadía en esa localidad del sureste pampeano conquistó diversos logros en materia de salud. Según el sitio web de la Fundación Favaloro, el médico y su hermano, “crearon un centro asistencial y elevaron el nivel social y educacional de la región”.

“Lograron que casi desapareciera la mortalidad infantil de la zona, redujeron las infecciones en los partos y la desnutrición, organizaron un banco de sangre viviente con donantes que estaban disponibles cada vez que los necesitaban y realizaron charlas comunitarias en las que brindaban pautas para el cuidado de la salud”, detalla el documento.

Su asombro por las primeras intervenciones cardiovasculares que se estaban empezando a practicar en el mundo lo llevaron a dejar sus 12 años de vida como médico rural y viajar hacia la Cleveland Clinic en Estados Unidos para especializarse en la materia.

Allí Favaloro llevó a cabo el adelanto más extraordinario de su carrera cuando inventó el by pass, técnica que cambió para siempre la historia de la enfermedad coronaria. El profesional descubrió este resultado gracias a su estudio de las posibilidades de la utilización de la vena safena en la cirugía coronaria.

Según datos de la propia Fundación Favaloro, actualmente se llevan a cabo entre 600.000 y 700.000 cirugías de by pass por año, sólo en Estados Unidos.

René regresó a la Argentina en 1971 y cuatro años más tarde creó la Fundación que lleva su nombre con el objeto de simular la experiencia de la Cleveland Clinic pero en territorio argentino. Por la institución porteña pasaron y se formaron miles de residentes de distintos lugares de América Latina.

Un aspecto poco conocido de Favaloro fue su pasión por la escritura y la historia. Escribió varios libros sobre sus experiencias en Jacinto Arauz, en Estados Unidos y también publicó dos trabajos literarios sobre la figura de José de San Martín: “¿Conoce usted a San Martín?” (1987) y “La memoria de Guayaquil” (1991).

Agobiado por la falta de apoyo gubernamental y angustiado por las innumerables deudas que poseía la Fundación que había fundado y sin recursos para poder afrontarlas, decidió quitarse la vida un 29 de julio del año 2.000, paradójicamente pegándose un disparo en el corazón. Tenía 77 años de edad.