Telebingo: la Corte ordenó que los premios que otorga paguen impuestos en la AFIP
El organismo recaudador le quiso cobrar a Lotería de Chubut más de 11 millones de pesos en tributos. El IAS argumentó que no le correspondía y el caso llegó a la Corte Suprema. Los ministros decidieron que los premios en efectivo y en especies, como los coches, deben pagar impuestos. Los detalles judiciales.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación consideró que el “Telebingo Chubutense” está alcanzado por el impuesto de la ley 20.630, que grava premios de juegos de sorteos y concursos deportivos. Con este fallo, que data del 14 de abril, el dinero en efectivo, los vehículos y otros premios que otorgue ese entretenimiento dominguero deberían comenzar a pagar tributos a la Administración Federal de Ingresos Públicos. Se trata de un viejo pleito de 2005 entre Lotería del Chubut y la AFIP. En su momento hubo dos sentencias favorables al Instituto de Asistencia Social, que exceptuaron al Telebingo del pago de millonarias cifras en concepto de impuesto a los premios. Esas decisiones habían sentado precedente en el país en la materia. Antecedentes La AFIP había realizado dos determinaciones de oficio que incluían los periodos fiscales 2005/6. Exigió a Lotería que pague 4.473.719,18 pesos de capital y 4.009.718,47 pesos de intereses por la primera determinación, y 2.063.298,63 pesos de capital y 968.710,32 pesos de intereses por la segunda, en impuesto a los premios. Los sabuesos entendían que el Telebingo, pese a no estar expresamente contemplado en la ley, debía abonar el tributo. Ante esta imposición, en 2008 el IAS recurrió al juez federal Hugo Sastre y demandó a la AFIP. El magistrado determinó que el Telebingo no estaba incluido en esa obligación tributaria. El Juzgado de Rawson declaró nulas ambas determinaciones impositivas, y sus resoluciones, mediante las cuales la AFIP buscaba cobrar. El organismo recaudador debió abstenerse de insistir con percibir esoos impuestos hasta tanto se resolvieran las causas. Al hacer lugar a la demanda del IAS ese año, Sastre interpretó que “el artículo 2° del decreto 668/74 reglamentario de la ley 20.630, en cuanto pretende incluir juegos no previstos en la Ley, excede las facultades reglamentarias y por ende, resulta inconstitucional”. Este fallo fue confirmado por una mayoría de la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia, que dijo que se trataba de un juego de azar no incluido entre “los juegos de sorteo (loterías, rifas y similares)” a que se refiere la ley. “Todas las provincias esperaban el resultado de esta causa para definir los pasos a seguir, dado que en el resto de las Loterías existen juegos similares y la AFIP perseguía también ahí el cobro del impuesto”, explicaba en marzo de 2011 el entonces fiscal de Estado, Diego Carmona. El caso llegó a la Corte. Al contrario que para los primeros jueces, los ministros interpretaron que está claro que el impuesto recae sobre “los premios ganados en juegos de sorteo”. Y aunque luego la ley aclare que se trata de “loterías”, “rifas” y “similares”, dijeron que este agregado “tiene un sentido meramente aclaratorio o ilustrativo de los juegos comprendidos en la norma, tal como resulta de la expresión `y similares´, con la que concluye la frase”. “El legislador pudo haber adoptado la enumeración exhaustiva y detallada de todas y cada una de las distintas modalidades de juegos de azar sobre cuyos premios pretendía establecer un tributo o, como lo hizo, utilizar un término más genérico, comprensivo del conjunto, con una ejemplificación que despeje dudas acerca del sentido”. Los supremos consideraron que la redacción de la ley es razonable y clara al decir quién debe pagar impuestos y quién no. “Corresponde concluir que los premios del juego `Telebingo Chubutense´ se encuentran alcanzados por el impuesto establecido por la citada ley, pues dicho juego tiene cabida en el artículo 1, de acuerdo con el sentido y alcances que corresponde atribuirle”. En el Telebingo “participan un número indeterminado de personas que no deben necesariamente estar presentes en la sala en la que se realiza el sorteo y que pueden reclamar el premio con posterioridad”. Esto lo diferencia de, por ejemplo, los casinos, que sí están exceptuados del impuesto ya que hay que estar presente para ganar. El rechazo a la demanda del IAS lo firmaron Ricardo Lorenzetti, Carlos Fayt y Elena Highton de Nolasco.